07/08/2020
El acontecer

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Entrevista a Alberto Espino, director de teatro musical y cine chihuahuense

El pasado sábado 7 de diciembre, terminó en Chihuahua capital, la temporada de un espectáculo de dimensiones nunca antes vistas en la ciudad: “Notre Dame de Paris” la obra musical de Richard Cocciante y Luc Plamondon, basada en la célebre novela homónima de Víctor Hugo.

El espectáculo tuvo como marco escénico el atrio de catedral (en el cual se realizó una gran escenografía), y como fondo la majestuosa Catedral metropolitana (sobre la que se proyectó un video mapping interactivo).

Se creó, ex profeso para la obra, el llamado “foro de catedral”, el cual fue abarrotado por los chihuahuenses, prácticamente cada día de la temporada (se calcula que la obra fue vista por más de 25 mil personas en total).

El montaje fue dirigido por el maestro Alberto Espino, en una versión que él mismo adaptó al español, sintetizando el libreto original, pero conservando la esencia del material, además de haber escrito nuevas orquestaciones para una orquesta de cuerdas en vivo. Fueron 7 solistas, actores/cantantes principales, y una importante comparsa actoral y de bailarines, para un total de 30 personas en escena.

 

Al término de la temporada Christian Flores, editor y reportero de El Acontecer, tuvo la oportunidad de entrevistar al maestro Espino.

CF: Gracias por concedernos esta entrevista. Sabemos que usted es maestro en música por la Universidad de Northwestern, en Evanston Illinois, pero, también es ExaTec, ¿no es así? Antes de sus estudios académicos en música, terminó una licenciatura en el ITESM campus Chihuahua…

AE: Así es, pero eso fue hace ya muchísimo tiempo, estudié la carrera de derecho.

CF: ¿Cómo fue eso, nos puede comentar algo al respecto? Según nuestra investigación, usted es, de hecho, el graduado más joven en la historia de la institución…

AE: Lo de haberme graduado muy joven, se debió a una combinación de eventos fortuitos. En aquel tiempo (los ochentas), existía la prepa de 2 años, y la carrera de Derecho era de 8 semestres (no de diez, como entiendo que es ahora), por lo que yo, al haber salido chico de la secundaria, prácticamente “me seguí de largo” y terminé la licenciatura recién cumplidos los veinte años (de hecho, mi último examen final lo hice antes de cumplir los 20, todavía de 19).

CF: ¿Y nunca practicó leyes?

AE: Sí, en algún momento de mi vida, muy joven, tuve el gusto y el honor de ser el Secretario Proyectista del insigne Magistrado Don Augusto Martínez Gil, en la Segunda Sala del STJE de Chihuahua, allá por 1990-91. Pero después de que salí de ese trabajo, y luego de haberme ido a estudiar música, primero a Boston y luego a Chicago, ya no fue sino en la música en general y en el teatro musical en particular (también conciertos y otro tipo de espectáculos), en donde llevé a cabo mi vida profesional. Ya tengo 30 años de carrera prácticamente.

CF: ¿Y en ese tiempo, cuántos espectáculos ha montado? ¿En dónde?

AE: Entre las obras originales (es decir compuestas por mí) y las del repertorio clásico, ya pasan de 50. Principalmente en mi ciudad, Chihuahua, y luego en Monterrey, NL (donde viví 4 años), aunque también he montado obras en EUA.

CF: ¿Y de la película que realizó, ¿qué nos cuenta?

AE: Se llama “La flama sagrada”, está basada en un relato de Selma Lagerloff (la primera mujer en obtener el premio Nobel de literatura). Es una obra musical de rock progresivo escrita y compuesta por un servidor. La estrenamos en el Festival Internacional de Cine de Morelia, hace un par de años.

CF: ¿Por qué ahora este montaje de Notre Dame de Paris?

AE: Es una de mis obras favoritas, me trae recuerdos especiales de mi papá, a quien le gustaba mucho. También porque desde hace tiempo, con mi compañía productora, queríamos hacer en Chihuahua “Teatro al aire libre” en espacios públicos, en la mejor tradición del teatro de este tipo de Joseph Papp, y la Catedral nos parecía la elección natural, pues es EL símbolo cultural de la ciudad, una hermosa obra de barroco tardío hispanoamericano.

 

CF: ¿Cuáles han sido las mayores satisfacciones y los mayores sinsabores en su carrera? ¿Cuál es su producción favorita?

AE: Las satisfacciones en mi carrera siempre han estado relacionadas con cuestiones técnicas muy particulares. Lo que Robert Louis Stevenson llamó: “el disfrute inagotable de los logros técnicos y cierto candor para emprender tareas enormes, detalladas hasta lo aparentemente insignificante, con seriedad absoluta y convencimiento de que el menor avance merece de tiempo y dedicación”. El haber alcanzado ciertas metas personalísimas, de carácter técnico, y más concretamente, musicales (más que teatrales, literarias o de cualquier otro tipo): haber compuesto una ópera salsa, varios Rags, una ópera de rock progresivo (que contiene varias fugas, música coral y sinfónica), cosas así… No quiero decir con esto que no sea también una gran satisfacción cada vez que el público aprecia mi trabajo, desde luego que a todo artista le agrada que su trabajo guste y más aún que conmueva (en las muy contadas ocasiones que esto pueda llegar a suceder), pero sinceramente, en lo personal, las satisfacciones más grandes a mí me han llegado a través de la concepción y realización de cuestiones técnicas de composición musical (cosas que no tienen nada que ver con la percepción del público).

Los sinsabores invariablemente se han debido a los obstáculos que muchas veces, y por desgracia, la charlatanería, la politiquería y la burocracia (pública y privada), imponen al arte, y que hacen muy difícil –algunas veces imposible– realizar proyectos. De mis trabajos, mi producción favorita diría que sigue siendo el score completo de mi Ópera Salsa de jazz latino “El día que nos dejemos de querer”.

 

CF: Finalmente ¿a qué artistas admira?

AE: ¡Uff! La lista sería interminable (entre compositores, músicos, escritores, directores de teatro, cineastas, pintores y más), por mencionar algunos de forma desordenada:

Scott Joplin, The Beatles, Stephen Sondheim, Álvaro Carrillo, Gustav Mahler, Thelonious Monk, Tom Jobim, J.S. Bach, John Lennon, Jorge Luis Borges, Dimitri Shostakovich, Georges Brassens, Fernando Pessoa, Bob Wilson, los Revueltas (Silvestre y José), los Machado (Antonio y Manuel), Riccardo Cocciante, Héctor Berlioz, L.V. Beethoven, Harold Prince, Randy Newman, Ennio Morricone, Sergio Leone, George Garaventz, Emmanuelle Chabrier, Claude Monet, Cri Cri, Ramón López Velarde, Tony Banks, Django Reinhardt, César Vallejo, Keith Emerson, William Shakespeare, Rubén Darío, W.A. Mozart, Akira Kurosawa, Paul Gauguin, Rick Davis, Supertramp, Pablo Neruda, Genesis, Gabriel García Márquez, Robert Louis Stevenson, Julio Cortázar, Ernesto Lecuona, Sófocles, Johannes Brahms, Woody Allen, George Stainer, José Alfredo Jiménez, Leonard Cohen, Gustavo Adolfo Bécquer, Yes, Juan José Arreola, Alejo Carpentier… la verdad no terminaría nunca y sobre todo —como leí que dijo alguna vez Ernest Hemingway— esta enumeración de algunos de mis héroes, es sólo un compendio de gustos personales, no me gustaría que se leyera como una lista pretensiosa que sugiriera una erudición que honestamente no poseo, son tan sólo unos pocos de los muchos artistas que me han hecho feliz con sus creaciones.

Faltarían cientos, literalmente.

CF: Muchas gracias y felicidades por el espectáculo.

AE: A ustedes.

 

 

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